Concurso de acreedores de la herencia yacente

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El concurso de acreedores de la herencia yacente

 

A menudo surgen muchas dudas sobre la herencia yacente y el concurso, veamos que sucede en los siguientes casos:

a. La persona física, empresario o no, fallece antes de declararse el concurso (debiendo dinero a sus acreedores).

b. La persona física fallece durante la tramitación del concurso.

c. Fallece el administrador social de una sociedad en situación de concurso de acreedores.

 

Veamos pues, que sucede en cada uno de esos casos, y como afecta dicha defunción a la pieza de calificación.

 

Fallecimiento de la persona antes de declararse el concurso

Los acreedores del fallecido (también llamado causante) pueden contemplar dos escenarios: cobrar de la herencia del difunto o intentar cobrar de los acreedores.

La solución es bastante simple, los herederos pueden y deben aceptar la herencia a beneficio de inventario. Esto significa que  atenderán, únicamente con los bienes del causante, las deudas que hubiere en vida del mismo. Pero los herederos también pueden demorarse en la aceptación de la herencia o incluso no aceptarla (ya sea por disputas entre los herederos o por cualquier otra cuestión), y así perjudicar indebidamente los presuntos derechos de cobro de un acreedor.

En ese caso, el de la no aceptación de la herencia, el acreedor puede instar el concurso de la herencia yacente del fallecido. Dicha herencia, es decir el conjunto de bienes, derechos y obligaciones, formará un ente con entidad y personalidad propia. De ese modo, y mediante el procedimiento concursal se tramitará o bien un convenio (muy extraño) o bien una liquidación para satisfacer parcial o totalmente a esos acreedores del fallecido.

 

¿Hay diferencias con un concurso de acreedores «ordinario»?

En cuanto a temas puramente procesales, no hay muchas o relevantes diferencias con un concurso “ordinario”. Se nombra un administrador concursal, que tendrá el control y plena disposición sobre el patrimonio del fallecido. Se hará el informe, y los acreedores deben informar sus créditos. En función del procedimiento y de la voluntad de los posibles herederos, se propondrá un convenio o directamente se abrirá la fase de liquidación.

Debemos recordar que podemos encontrarnos con un concurso voluntario o un concurso necesario de la herencia yacente. Será voluntario si quien presenta el concurso es el albacea o administrador de dicha herencia o cualquiera de sus posibles herederos. Y será necesario si quien solicita el concurso es un acreedor del causante-fallecido.

 

Fallecimiento de la persona después de declarado el concurso de acreedores

La respuesta es también muy simple, el concurso continuará en la fase en la que se encontraba. Es decir, no es necesario que los herederos acepten la herencia, pues se declarará la conversión del concurso a «concurso de la herencia yacente». Se producirá el cambio sobre la disposición de los bienes, de forma que el administrador concursal será quien ostente la facultad total de disposición sobre la masa activa del concurso.

Si bien, cabe la posibilidad de que los herederos acepten la herencia y el concurso siga su tramitación. Dependerá de si la aceptación es pura y simple (muy extraña o mal asesoramiento) o a beneficio de inventario (que sería lo normal o habitual), el concurso puede llegar incluso a la conclusión por satisfacción de los acreedores (caso de que los herederos satisfagan voluntariamente a los acreedores)

 

 

Fallecimiento del administrador de una empresa en concurso de acreedores

El concurso continuará, pues no debemos confundir el patrimonio de la empresa concursada y única deudora, con el patrimonio del administrador fallecido que no es deudor.

Los herederos podrán subrogarse en la posición del administrador social fallecido (mientras se mantenga el régimen de intervención) y por tanto tendrán la facultad de disposición de los bienes de la empresa, siempre claro está con el visto bueno del administrador concursal. Recordemos que en régimen de suspensión es el propio administrador concursal quien ostenta la facultad de disposición de los bienes del deudor (la empresa).

Nada varía en cuanto a los derechos de los acreedores a cobrar de su deudor, esto es la propia sociedad concursada, pues ésta sigue con su actividad y masa activa. Y ya sea a través de la propia actividad que genere ingresos, la aprobación de un plan de pagos (convenio) o la propia liquidación, los acreedores podrán intentar cobrar sus deudas pendientes.

 

Cómo afecta la calificación del concurso cuando se produce el fallecimiento

Lo que más preocupa a los herederos, ya sean los herederos de la persona concursada o ya sean los herederos del administrador social, es las posibles responsabilidades que pudieran derivarse de la pieza de calificación (donde se determina si el concurso es fortuito o culpable).

La calificación, entre otros, puede suponer en caso de concurso culpable, que las personas afectadas por dicha calificación deban asumir parcial o totalmente las deudas del concurso. Pues para tranquilidad de todos aquellos herederos que se vean en dicha situación, deben saber que las deudas no recaerán sobre los herederos si no sobre la propia herencia del causante (con el límite de dicho patrimonio). De hecho incluso aceptando la herencia a beneficio de inventario, el límite radica en el patrimonio del fallecido.

 

Conclusión

Creo que a estas alturas ya has podido comprobar lo importante de estar bien asesorado, y de que cualquier persona mayor de edad es altamente recomendable haga un testamento, donde refleje de forma muy clara cuál es su voluntad, establezca sus herederos, y haga constar quien hereda que. Especialmente si quien otorga dicho testamento es empresario, ya sea persona física o persona jurídica, pues a través del testamento se expresará quien o quienes asumen un cierto patrimonio que puede estar gravado con cargas o deudas, quien asume la titularidad de las participaciones o acciones de la empresa, y un largo etcétera que es muy recomendable se deje por escrito en vida del titular y no se deje sometido a las decisiones y voluntades de los herederos

Naturalmente es importantísimo, en caso de aceptar la herencia, hacerlo a BENEFICIO DE INVENTARIO. Recuerda su significado, aceptar la herencia, con deuda, pero con el límite del patrimonio del propio causante. A modo de ejemplo, se puede aceptar (a beneficio de inventario) un bien inmueble, con una carga hipotecaria de 100 y un valor de mercado de 90, pues el límite de responsabilidad del heredero será de 90, y los restantes 10 los perderá el acreedor.

 

Desde el departamento de Derecho Concursal de Expert Abogados podemos ayudarte en tu asunto. Seas empresario (SL o autónomo) o persona física no empresario, podremos encontrar una solución a tu situación de insolvencia.

Mi nombre es Sebastián Martorell y soy abogado especializado en derecho concursal y deudas.

 

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