Concurso acreedores. Actividad

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¿Qué sucede con la actividad de la empresa que está en concurso de acreedores?

Suele ser habitual que entendamos que la empresa terminará «muriendo» después de pasar por un concurso de acreedores y que su actividad terminará cesando.

En este post pretendo explicar no como termina un concurso de acreedores, si no qué sucede, cómo funciona y cuál es la actividad de la propia empresa deudora.

 

Régimen de Intervención o suspensión

Lo primero que hay que saber es en que régimen se ha declarado el concurso. Esto determina la forma de funcionar a efectos operativos de la empresa concursada.

Un régimen de intervención significa que el administrador concursal debe aprobar (dar el visto bueno) a las operaciones patrimoniales de la empresa. Puede dar una autorización genérica para determinas operaciones, por ejemplo las de tráfico ordinario. Sin embargo, para las excepcionales, deberá dar el visto bueno expreso. Pero no se convierte en administrador/gerente, ya que dicha facultad la sigue ostentado la persona física representante de la empresa.

El régimen de suspensión implica que el administrador social de la empresa NO tiene la facultad de disposición sobre el patrimonio de la empresa. Deja de ser el administrador de la entidad deudora, y cede su sitio el administrador concursal designado.

Naturalmente, que el concurso de acreedores se tramite bajo un régimen u otro son de vital relevancia. Es importante saber que, previa petición del administrador concursal, formalmente se puede pasar de una situación a la otra y viceversa. Aunque rara vez se pasa de suspensión a intervención.

Normalmente el régimen de intervención se produce en los concursos voluntarios (instados por el propio deudor). Y el régimen de suspensión se produce en los concursos necesarios (instados por un acreedor de la empresa deudora).

 

Actividad de la empresa

La actividad empresarial continuará de forma normal, salvo que en la solicitud inicial de concurso ya se peticione de forma expresa liquidación y extinción de la entidad deudora.

Los contratos (todos) siguen vigentes. Por lo que los trabajadores deberán seguir desarrollando sus tareas, y el empresario seguir pagando los leasings, rentings, préstamos, alquileres y demás pagos que tenga acordados. Así como seguir con los procedimientos de ejecución de su actividad, y facturando (y cobrado) por los servicios que venía prestando.

Aparentemente nada cambia, en cuanto a la actividad propiamente dicha, antes o después de la declaración de concurso.

A efectos procesales, es decir, en los procedimientos judiciales que hubiese en trámite el administrador concursal se persona formando parte. Por ejemplo, una reclamación de un acreedor o de un trabajador, o incluso una reclamación frente a un cliente de la entidad concursada, el administrador también debe ser parte de dichos procedimientos.

Para la rescisión de cualquier contrato, la administración concursal debe dar el visto bueno. Estando además facultada para resolver un contrato si considera que éste perjudica a la empresa deudora.

En caso de ser necesario se puede inviar un procedimiento de regulación de empleo, con la «ventaja» que lo resuelve el juez mercantil y no el laboral. Ese ERE o ERTE suele ser más ventajoso en un procedimiento concursal que un procedimiento laboral. En el ámbito mercantil prima la viabilidad de la empresa, en el ámbito laboral prima la parte más social, por tanto los derechos de los trabajadores.

 

Notas a tener en cuenta 

No es objeto de este artículo, pero recordaré que la propia declaración de concurso lleva a aparejada una serie de circunstancias tales como:

  • Suspensión de las ejecuciones existentes (las hipotecarias continúan salvo que el inmueble esté afecto a la actividad)
  • Imposibilidad de iniciar nuevas ejecuciones
  • Se puede levantar el embargo existente sobre bienes afecto a la actividad (y que dicho embargo perjudique la viabilidad de la empresa)
  • No hay devengo de intereses (ni legales ni convencionales, salvo que se trata de intereses por impago de salarios o los intereses remuneratorias de las hipotecas)
  • En caso de procedimiento de desahucio se podrá enervar la acción hasta el momento del lanzamiento (incluso aunque ya se hubiese enervado previamente)
  • Los temas laborales colectivos se resuelven ante el juez mercantil (no laboral)

 

Fase común

El procedimiento concursal se divide en varias fases o secciones. Todo lo anterior se produce en lo denominado como fase común. 

Es decir, en dicha fase se prepara todo para llegar a una de las dos posibles soluciones que tiene un concurso, esto es:

  • La aprobación de un Convenio
  • La aprobación de una plan de liquidación

 

Desde el departamento de Derecho Concursal de Expert Abogados podemos ayudarte en tu asunto. Seas empresario (SL o autónomo) o persona física no empresario, podremos encontrar una solución a tu situación de insolvencia.

Mi nombre es Sebastián Martorell y soy abogado especializado en derecho concursal y deudas.

 

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